La lucha que perdió credibilidad: La agonía del lago de Amatitlán

Ninfas, botellas de plástico, bolsas de frituras, llantas, lanchas en el muelle y poca afluencia de personas es lo que se percibe a simple vista en el lago de Amatitlán ubicado en el municipio con el mismo nombre del departamento de Guatemala.

Por: José Pablo Muy

Pero no siempre ha sido así, “hace 50 años cuando yo era un niño el agua era totalmente cristalina, a tal punto que al lanzar una moneda de cinco centavos se podía visualizar al fondo del lago, ahora las personas dudan para sumergirse por la apariencia del agua”, expresó Roberto Flores, uno de los lancheros oriundo de Amatitlán.

El lago de Amatitlán se encuentra en un estado crítico, en el cual se está tratando de prolongar su tiempo de vida lo más posible. Foto: Claris Palencia

Flores indicó que la situación actual del destino turístico es preocupante ya que él pudo observar el progresivo deterioro a través de los años, indicó que por su trabajo le ha tocado con su lancha arrastrar basura, animales y entre lo más impactante el cuerpo de una mujer calcinada a la mitad del lago.

El Platanito, el Michatoya y el Villalobos son los ríos que desembocan en el lago, siendo el último el que más perjudica, ya que sirve de desagüe para muchos hogares de la ciudad capital y en su caudal lleva aguas residuales domésticas, industriales y agroindustriales sin ningún tipo de tratamiento.

“Lo que más afecta al lago son los sedimentos, el arrastre de arena, los drenajes y los 40 mil metros cúbicos de basura que arrastra la lluvia al lago anualmente, el verdadero problema se puede observar en la desembocadura de los ríos”, explicó Lourdes Ponciano profesional en Planificación de la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca y del Lago de Amatitlán, AMSA.

De lo que más afecta al lago es que es desembocadura de otros ríos contaminados y es usado como drenaje de los hogares cercanos a él. Foto: Claris Palencia

El AMSA es un proyecto que inició en el año 1985 bajo el acuerdo gubernativo 489-85, emitido por el jefe de estado el 12 de junio del mismo año, pero fue hasta el 18 de septiembre de 1996 que el Congreso de la República por medio del decreto 64-96 emitió la ley para su creación, con el fin específico de planificar, coordinar y ejecutar todas las acciones y medidas del sector público y privado que sean necesarias para recuperar el ecosistema del lago de Amatitlán.

Esta institución depende del Organismo Ejecutivo, por lo cual cuenta con parte del presupuesto nacional, de 25 millones de quetzales con los que contaban, el estado incrementó a 32 millones 700 mil quetzales, pero en el año 2015 con el caso “agua mágica”, la institución perdió credibilidad, lo cual produjo una reducción del presupuesto asignado.

El caso anteriormente mencionado fue descubierto por la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, CICIG, en dónde se acusó a la vicepresidente de la República, de ese período, de haber estafado al estado contratando una empresa israelí para el saneamiento del agua, sin embargo, se demostró que el tratamiento constó en una solución salina. Al día de hoy ya se hicieron efectivas sentencias por el caso.

Entre las principales estrategias que utiliza el AMSA para crear conciencia del cuidado y mantenimiento del lago están: pláticas ambientales, a las escuelas de nivel pre-primario, primario, básico, diversificado, universidades, maestros y a ciudadanos de los 14 municipios alrededor de la cuenca del lago.

Mantenimiento

En el lago existe una biobarda, que es una estructura funicular construida con lazo de polipropileno llevando amarrada lechuguilla o ninfa a cada 20 centímetros, y su función es retener y confiar todos los residuos sólidos y flotantes, tanto orgánicos como inorgánicos, que llegan al lago.

Asimismo, se han implementado diques, que son estructuras dinámicas construidas en lechos de ríos, cuya función es retener sólidos, estabilizar el cauce del río y oxigenar el agua.

La lucha por rescatar el lago de Amatitlán sigue vigente al día de hoy aunque los resultados no son tangibles. Foto: Claris Palencia

En la misma línea, podemos encontrar para el resguardo del lago, plantas acuáticas cuya función ecológica en la naturaleza es absorber el exceso de nutrientes derivados por descargas de aguas superficiales que se drenan de los tres ríos, que llevan por nombre Macrófitas.

Ponciano opina que cada colonia y sector industrial, deben tener sus propias plantas de tratamiento, ya que sin ellos descargan sus aguas en los ríos estas deben ir sin contaminantes.

Autoridades del AMSA aseguraron que a pesar de sus grandes esfuerzos por mantener el lago se les está yendo de sus manos y es muy complicado poder limpiarlo en su totalidad.

Basurero de Muchos

El lago no debe luchar solamente con la cyanobacteria que le da un exceso de nutrientes al agua, también debe de lidiar con las toneladas de basura que son arrojados a él.

Muchos utensilios plásticos, desechos sólidos, bolsas, latas metálicas, botellas de vidrios y entre otros tipos de basura es lo que se logra percibir a las orillas del lago.

“La contaminación fuerte del lago empezó hace 50 años cuando la población y la ciudad empezaron a crecer; esto quiere decir que hace 10 años el lago se veía aún en condiciones aceptables. El alga que le daba la coloración verde era mucho menos, con lo que podemos deducir que entraban menos nutrientes biológicos como heces fecales”, manifestó Joaquín Martínez, comunicador social del AMSA.

A esto se les debe agregar que muchas casas del lugar utilizan el lago como desagüe, utilizándolo como un escape directo a aguas residuales.

A pesar de los esfuerzos de parte de las instituciones protectoras del lago, sigue siendo un basurero para muchos, en dónde tiran sus desechos. Foto: José Pablo Muy

A pesar del esfuerzo de instituciones para mantener limpio el lago, vecinos siguen arrojando basura a las orillas.

Comercio y Turismo

Nidia de Paz, dueña de un restaurante a las orillas del lago, asegura que, a pesar de la contaminación, el turismo no ha disminuido, sin embargo, lo que afecta la afluencia de gente es el estado del clima ya que en épocas lluviosas las personas prefieren resguardarse en sus hogares.

“Las personas siempre vienen a comer a este lugar, pero les aclaramos que la mojarra que vendemos no es del lago, sino que vienen de criaderos, ya que los clientes tienen miedo de contraer una bacteria, agregó de Paz.

Cabe destacar que la mojarra negra del lago de Amatitlán está casi extinta, y la tilapia del lugar ya no es apta para el consumo humano ya que presenta altos niveles de contaminación arriba de los límites permisibles de 1.7 y 92 por ciento de dos metales pesados: plomo y zinc, pero esta sobrevive gracias a que ha desarrollado un sistema de defensa contra estos elementos.

La licenciada en Nutrición, Regina López, apunta que, aunque en condiciones normales se recomienda el consumo de pescado, por lo menos una vez a la semana, por sus altos contenidos de Omega 3, los pobladores de los alrededores de Amatitlán deben abstenerse de ingerir el animal marino del lugar, ya que comer la mojarra del lago frecuentemente puede ocasionar daños graves en el sistema nervioso central, teniendo repercusiones en el desarrollo intelectual de los niños.

Lancheros, vendedores y cocineros son algunos de los oficios de las personas que viven del turismo de la atracción del lugar. Foto: José Pablo Muy

López agregó que nadie se “acostumbra” a comer alimentos contaminados, lo que sucede es que al pasar los años los síntomas ya no son visibles debido a que el cuerpo de la persona está muy intoxicado, y en algún momento los síntomas volverán a presentarse con mucha mayor gravedad.

Por otro lado, los comerciantes del lugar que se mantienen de la venta de sus productos están preocupados por la situación que atraviesa el recinto natural, ya que si él continúa como está, temen que las personas no visiten más el lugar, así expresó Jaime García, vendedor de dulces típicos.

Del turismo del lago dependen algunas docenas de personas, entre cocineros, comerciantes y personas que viven de la limosna, se verían sin su mayor fuente de ingresos al momento en que el lago se vuelva en un lugar no grato de visitar, lo cual parece ser solo falta de tiempo.

Consecuencias

Las plantas que se encuentran a la orilla del lago son: la hierba del clavo, tul, la ninfa y la nata verde flotante, esta última emana un olor similar al gamezán, provoca irritación en la piel y al ser ingerida produce vómitos pudiendo ocasionar la muerte, debido a la reproducción en exceso del alga por las grandes cantidades de fósforo y nitrógeno.

Los pobladores pueden contraer enfermedades siendo la más común la diarrea, esto por causa a que ingieran o respiren las bacterias Eschericchia Coli, Clostridium y Bacteroides que se encuentran en las heces fecales que arrastran los ríos que drenan el río.

La bacteria que se encuentra en el agua es dañina para la salud, por lo que ingerirla podría llegar a causar incluso la muerte. Foto: José Pablo Muy

“Si no nos preocupamos por el cuidado del lago este se dividiría en dos cuerpos de agua debido al sedimento, todo el planeta tiene un inicio y un final, lo que nosotros procuramos es aplazar ese final el mayor tiempo posible y en las condiciones más óptimas”, concluyó Martínez.

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