César Paiz Fernández: un ejemplo de tenacidad

El hombre delgado, de mirada humilde y alegre, de cabello color grisáceo que dejan ver los años que han transcurrido en su vida, que sonríe con facilidad; que para responder a las preguntas mueve sus manos y cabeza, como si de ese modo los recuerdos vinieran de una manera más fácil a su mente. Él es César Augusto Paiz Fernández, el protagonista de estas letras.

Por: Sandra Hernández

Nació el 20 de abril de 1959 en Esquipulas, Chiquimula. César es uno de cuatro hermanos, hijo de Ezequiel Paiz Cordón y Rosa Amelia Fernández Marroquín. Él perdió a su padre cuando estaba por cumplir seis años de edad. Su mamá, doña Rosa, se convirtió en un pilar fundamental en su vida y la de sus hermanos, al convertirse en padre, madre, sostén económico y amiga para ellos.

César recuerda su infancia como una época muy feliz. Él junto a sus hermanos tuvieron muchas limitaciones financieras, la pobreza fue algo que marcó demasiado su niñez. Sin embargo, todo esto le forjó desde pequeño el valor de la perseverancia, asimismo, trazarse metas y nunca darse por vencido a pesar de las adversidades.

César es egresado de la Escuela de Ciencias de la Comunicación como periodista profesional en el año de 1988. Foto: Sandra Hernández

La adolescencia es una de las etapas de transición más importantes en la vida del ser humano. El rostro de Paiz se muestra muy alegre, luego intentando rememorar este ciclo de su vida, cuenta que explotar la creatividad era una de las mejores formas de pasar el tiempo.

De la misma manera, relata que la moda de aquella época era que los hombres se dejaran crecer el cabello, usaran pantalones acampanados y camisas de colores llamativos. Una de las memorias de César es, el servicio militar obligatorio.

Los comisionados militares esperaban en la puerta de salida del cine, tomaban a los varones y les cortaban el pelo. Todo esto le generó a César indignación, se dio cuenta de la represión que había en el país. Una de las formas que él encontró para denunciar estos abusos fue la poesía.

Cuando Augusto estaba en tercero básico tuvo su primera participación académico-política. Él fue electo Presidente de la Asociación de Estudiantes de su pueblo, una de sus responsabilidades era organizar la fiesta de aniversario del instituto. Se realizaron diferentes actividades para recolectar el dinero, venta de comida, kermés e incluso él en conjunto con sus compañeros se alquilaban como payasos para alegrar fiestas infantiles.

Finalmente, se logró reunir el efectivo para llevar a cabo la celebración de aniversario. De hecho, llevaron al mejor grupo de música salvadoreño, de aquellos tiempos, a su fiesta. Todo esto coincidió con que sería la última vez que su promoción estaría reunida, ya que el siguiente año todos tomarían caminos distintos.

Fue declarado Rey Feo Vitalicio de la ECC y Usac en los años de 1988 y 1989. Foto: Sandra Hernández

El haber sido ganador del concurso departamental de oratoria, le permitió a César continuar con sus estudios de nivel medio, pues obtuvo una beca en el Instituto Rafael Aqueche, ubicado en la zona uno capitalina.

En el pueblo natal de César el continuar estudiando era algo difícil, toda vez que tener acceso a la educación era algo costoso. No obstante, doña Rosa Fernández, siempre les expresaba a sus hijos la importancia de ser profesionales.

“De sus cuatro hijos, los cuatro somos profesionales. Ella nos decía que al morir, que ella no nos iba a dejar algo material, pero si nos garantizaba que nos iba a dejar lo más valioso, la formación académica” dijo Augusto con gran convicción.

A finales de enero del año de 1976 César llegó a la capital para iniciar su carrera de magisterio. En su primera semana ocurrió algo transcendental en su vida. El terremoto del 76 sacudió a la nación. Afortunadamente, en Esquipulas no afectó este desastre natural, lo que le brindó mucha tranquilidad para seguir estudiando.

Aunque su llegada a la ciudad metropolitana fue algo duro. El cambio era radical, además, él se encontró con muchos obstáculos. La indiferencia, el individualismo y la discriminación era muy notorio en las personas que vivían en la capital.

César decepcionado relata que había muchos sentimientos de envidia, celos, hipocresía y mentira entre la gente. “Hoy le dicen bullying, en aquella época eran, el indígena o el pueblerino, la discriminación era horrible” indicó Augusto, pero todo eso le ayudó, porque le estableció un carácter fuerte y tenaz.

De repente César se pone muy feliz, también cuenta que lo lindo de venir a la capital fue el descubrir la cantidad de libros que había. Él se desvelaba leyendo, para superar esa discriminación que sufría.

Uno de los mayores miedos en la vida de Augusto es no cumplir las metas que se ha trazado. Luego sus ojos comienzan a transmitir nostalgia, algo que él quisiera cambiar de su pasado es, pedirle a Dios más tiempo para compartir con su papá.

El 9 de septiembre fue elegido como Director de la ECC para el período 2020-2024. Foto: Sandra Hernández

Actualmente, la profesión de César es comunicador social, sin embargo, él cuenta que cuando era pequeño quería ser sacerdote. Pero cuando estaba en quinto primaria había cambiado de parecer y deseaba ser payaso. Luego en su primer año del nivel básico aspiraba a convertirse en médico.

Prontamente César se dio cuenta que las tres cosas que anhelaba ser tenían algo en común, el don de servir, fue así como terminó estudiando la carrera universitaria de periodismo. Además, él ansiaba ayudar a su familia y esta profesión se lo ha permitido.

La honradez es una de las virtudes que más resalta de Augusto, empero, esto le ha traído buenos y malos momentos. La confianza siente que es uno de sus defectos, ya que la deposita en otras personas, especialmente a instituciones, y no recibe lo que él espera.

Paiz disfruta el escuchar música, no tiene un género musical preferido. Desde reguetón hasta música clásica forma parte de su lista de reproducción. Aunque señaló que le gusta bastante las canciones románticas. Él es un gran fanático de José José y lamentó la muerte del cantante mexicano.

César concluyó la entrevista definiéndose como “Un feliz ser humano que está siempre al servicio”.

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